El otro día, en Málaga, estaba en casa sin muchas ganas de salir. Buscando algo diferente en internet, me apareció una opción que no conocía. Lo que más me llamó la atención fueron las máquinas clásicas de frutas, que siempre me han hecho gracia. Tras varias rondas sin mucho éxito, me salió una combinación buena y grité como si estuviera en un bar con amigos. Eso me pasó jugando en spinogambino españa, y me hizo la noche mucho más entretenida.